Alma Guillermoprieto, "El Salvador, años después".

01.09.2013 21:28

Por: Jorge Andrés Ramírez

Estudiante Facultad de Comunicación Social FUNLAM.

          

Al inicio de la lectura, y según la costumbre, lo primero que hice fue tratar de vincularme lo más posiblemente al párrafo introductorio, para engancharme al texto, éste, agrego resume brevemente lo que contiene el artículo siguiente.

Me percaté, de que cuando se anota y describe el cargo, título y tiempo de práctica en el campo de quien escribe o a quien le escribimos, se le agrega seriedad al documento. Por ejemplo, aquí se dice que ella es una de las más grandes cronistas latinoamericanas y que lleva en su área más de 30 años. Sutilmente se le dice al lector, que no es cualquiera el que escribe, y que seguramente le gustará la publicación.

El buen periodista, es aquel que busca contar la realidad, la verdad, de una manera muy convincente y que además se preocupa por la importancia del acontecer diario, sin perder de vista el del mañana. Pero no es sólo quien escribe el responsable de lo que se publica, trabajar con editores y directores que apoyen nuestro trabajo se hace imprescindible para mostrar la cara que queremos que la gente vea.

En recuento, Guillermoprieto describe la herida profunda que le deja la violencia a cada cultura, a las regiones centro y suramericanas, a partir de una visita que ella misma hizo hacía más de 30 años a El Salvador. Y en los cuales describe brevemente que la gente no era la misma, con la que había tenido la oportunidad de compartir; las locaciones habían cambiado y reitero que las cicatrices imborrables del conflicto perduran no sólo en el corazón de las víctimas, sino en cada calle de cada ciudad.

Lecturas tan verídicas, fortalecen en uno que apenas está iniciando, aquella curiosidad necesaria para no perder el amor por el oficio, ya que a veces perdemos el sentido y valor por lo que hacemos. Mostrar la verdad que la gente necesita saber, sin importar el ámbito para el que se escriba, como periodistas debemos ser la voz del pueblo, que está habido de conocer la realidad que acontece.